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Gas trazador vs termografía: ¿cuál usar para detectar fugas?

Comparativa de los dos métodos más avanzados de detección sin destrucción. Ventajas, limitaciones y cuándo se usa cada uno.

Cuando hay una fuga de agua o gas en tuberías empotradas, la pregunta del propietario suele ser la misma: ¿cómo la encuentran sin romper toda la pared? La respuesta está en dos tecnologías de detección sin destrucción: el gas trazador y la termografía infrarroja. Ambas tienen aplicaciones distintas y se complementan. Aquí te explicamos cómo funcionan y cuándo usar cada una.

¿Qué es el gas trazador?

El gas trazador es un método que consiste en inyectar una mezcla de gases inocuos —habitualmente nitrógeno y helio en proporción 95/5— dentro de la tubería bajo presión. Como el helio es el gas más pequeño del universo, puede escapar a través de la mínima fisura, por pequeña que sea.

Una vez inyectado el gas, el técnico recorre la superficie —piso, muro o losa— con un detector electrónico de helio de alta sensibilidad (espectrometría de masas). El equipo muestra la concentración en tiempo real, permitiendo localizar el punto exacto donde la señal es más alta: ahí está la fuga.

¿Cómo es el procedimiento?

  1. Se cierra el suministro del fluido en la tubería afectada.
  2. Se purga la tubería para eliminar agua o gas residual.
  3. Se conecta el equipo de inyección y se presuriza con la mezcla de gas trazador.
  4. Se barre toda la superficie con el detector portátil.
  5. Se marca el punto de máxima concentración y se entrega un informe con la ubicación exacta.

Ventaja clave: el gas trazador puede encontrar fugas de apenas 0,1 mm en tuberías bajo hormigón armado, pisos flotantes o relleno de tierra compactada. Ningún otro método tiene esa precisión.

¿Qué es la termografía infrarroja?

La termografía utiliza una cámara infrarroja para capturar la radiación térmica de superficies. Dado que el agua y la humedad tienen una temperatura diferente al material que las rodea, una fuga activa genera una anomalía térmica visible en la imagen.

En superficies como paredes, cielos o pisos, la humedad proveniente de una filtración aparece como una zona más fría (azul o violeta en la escala de colores de la cámara) respecto al entorno seco. En tuberías de agua caliente empotradas, ocurre al revés: la fuga aparece como una zona más cálida.

¿Qué puede detectar la termografía?

  • Filtraciones de agua en losas, muros y cielos.
  • Fugas en redes de calefacción por suelo radiante.
  • Humedad oculta detrás de revestimientos o tabiques.
  • Problemas de aislamiento térmico.
  • Fallas en instalaciones eléctricas (puntos calientes por sobrecarga).

Nuestro servicio de termografía en Santiago incluye informe fotográfico con imágenes térmicas y visibles del sector afectado.

Comparativa: ¿cuál es mejor?

No existe un método "mejor" en términos absolutos. La elección depende del tipo de fuga, la ubicación y el material de la construcción:

Característica Gas trazador Termografía
Tipo de fuga Gas y agua (tuberías a presión) Agua y humedad (activa o reciente)
Precisión de localización Muy alta: hasta centímetros Alta: zona de 20–50 cm
Fugas mínimas detectables Desde 0,1 mm de fisura Requiere humedad activa o reciente
Profundidad de detección Sin límite (bajo losa, tierra) Superficial (varía con el material)
Tiempo de diagnóstico 2–4 horas según superficie 1–2 horas
Requiere acceso a tubería Sí (para inyección de gas) No
Ideal para Tuberías bajo hormigón, pisos, exterior Muros, cielos, pisos con filtración visible

¿Cuándo se usa gas trazador?

El gas trazador es el método de referencia cuando:

  • La tubería está bajo hormigón, pavimento o tierra compactada.
  • La fuga es de gas natural o GLP en instalaciones domiciliarias.
  • La localización exacta es crítica para minimizar la excavación o demolición.
  • No se observa humedad visible pero el medidor de agua sigue marcando consumo.
  • Hay varias posibles zonas de fuga y se necesita descartar sectores.

Este método es especialmente valorado en obras y condominios donde se necesita localizar la fuga con precisión milimétrica antes de autorizar cualquier intervención en la infraestructura.

¿Cuándo se usa termografía?

La termografía es la opción preferida cuando:

  • Hay manchas de humedad en muros o cielos pero no se sabe el origen exacto.
  • Se sospecha filtración en techo plano, terraza o jardín sobre losa habitable.
  • Se requiere evaluar el estado general de la envolvente del edificio.
  • Hay instalaciones de suelo radiante con posible fuga en los circuitos.
  • Se necesita evidencia fotográfica objetiva de la magnitud del problema.

Condición importante: para que la termografía sea efectiva, debe haber una diferencia de temperatura de al menos 5°C entre interior y exterior. Por esto, funciona mejor en invierno o bien en días donde el sol calienta la superficie de un lado y el interior se mantiene frío.

¿Se pueden combinar ambas tecnologías?

Sí, y en casos complejos es la estrategia más eficiente. El flujo habitual en diagnósticos difíciles es:

  1. Termografía primero: se hace un barrido general para identificar zonas con anomalía térmica y descartar sectores sanos. Permite acotar el área de búsqueda.
  2. Gas trazador después: una vez identificada la zona sospechosa, se inyecta el gas para localizar el punto exacto de salida.

Esta combinación reduce el tiempo de diagnóstico y la superficie que eventualmente hay que intervenir, lo que se traduce directamente en menor costo de reparación para el propietario.

En GasfiterPro disponemos de ambas tecnologías y determinamos el método adecuado —o la combinación de ambos— después de una evaluación inicial sin costo.

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